miércoles, 8 de mayo de 2019

Actividad 4


Actividad de Aprendizaje 4
Cuento sobre la Transmutación de los valores
La mariposa lola
Érase una vez una bella mariposa que vivía en un bosque lleno de arboles de diferentes tipos, ella se alojaba en uno que crecía altivo en la cima de una montaña. Desde ese privilegiado lugar se veía las colinas llenas de hermosas flores que existían en el bosque, también se podía escuchar el sonido de las hojas al pasar la brisa del viento, disfrutar de la paz y tranquilidad que habitaba en ese lugar, y contemplar cada día como el atardecer, como el sol se escondía entre las colinas que había en el horizonte con un enorme sol naranja sumergiéndose y a un costado se podía apreciar una pequeña laguna llena de todo tipo de animales , Lola disfrutaba de las ventajas de poder volar. La mayoría era que podía ensayar montones de acrobacias entre otras cosas, curiosamente, aunque su vida parecía envidiable él no se sentía plenamente feliz, él tenía un sueño inalcanzable para él, su gran sueño era aprender a nadar, mientras sus amigos disfrutaban picoteando cerezas y haciendo carreras en las praderas él se la pasaba viendo lo que hacían los gansos, se repetía una y otra vez
-¡Cuánto me gustaría haber nacido pato !... si pudiera cambiar mis alas por patas lo haría sin pensarlo
Tanto se obsesiono con esta idea que llego un momento en que perdió el interés por todo lo que lo rodeaba, dejo de comer y poco a poco se fue quedando flaco y sin fuerzas.
Después una gaviota de pecho blanco que pasaba por allí se posó a su lado y le dio unas palmaditas
-¿Se puede saber qué te pasa pequeño? Por tu tristeza deduzco que estas en problemas
La mariposa la miro de reojo un poco avergonzado
-No sé si es un problema pero si me siento fatal
Lola seguía sin apartar los ojos con lágrimas de la laguna , por fin fue capaz de soltar todo lo que llevaba dentro
-¿Ves lo increíble que es el agua?¿y lo cerca que esta? Desde que nací mi gran ilusión es aprender a nadar
¿Ah, sí?...¿por qué?
-Para sumergirme hasta no poder más, para comprobar si el agua es tan salada como dicen, para flotar boca arriba como un tronco y todas esas cosas grandiosas
 La gaviota sintió mucha lastima por él y se mantuvo en silencio durante unos segundos
-Aunque no me creas, te aseguro que puedo entender tu frustración: eres una mariposita que quiere nadar y no puede nadar
-Si por eso yo…
-Escúchame bien lo que te voy a decir: todos los seres del mundo, del más pequeño al más grande, tenemos un montón de virtudes, pero también algunas limitaciones que debemos aceptar con naturalidad .La mariposa se sintió bastante apurado
-No tienes más que fijarte en los demás, todos tenemos capacidades diferentes, los patos y gansos saben cómo es el agua, pero no saben del placer de saborear unos arándanos, ¡por no hablar de los elefantes, siempre arrastrando toneladas de peso!... en cambio tu puedes comer fruta fresca, disfrutar de la magnífica vista, entre otras cosas. El pajarito empezaba a comprender lo que su nueva amiga quería transmitirle
Las palabras de la gaviota calaron hondo en el corazón del pajarillo que, por primera vez en mucho tiempo, empezó a sentirse afortunado de ser quién era
-¡Tienes razón! La naturaleza ha sido generosa conmigo y por mis tontos pensamientos me estoy perdiendo de cosas grandiosas
La gaviota no pudo evitar tener tanta satisfacción
-¡Me alegra que hayas captado la idea! Estaría genial que te centraras en lo que se te da bien, en lo que puedas hacer. Todos tenemos talento para algo y las aves azuladas son unas cantadoras excepcionales.

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