jueves, 14 de marzo de 2019

Actividad 2

  1. Investiga en fuentes confiables los pensamientos de Anselmo de Canterbury y Pedro Abelardo
Anselmo de Canterbury:
En el curso de su trabajo y pensamiento, a diferencia de la mayoría de sus contemporáneos, San  Anselmo desplegó una argumentación que, en muchos aspectos, dependía indirectamente de la Sagrada Escritura, la doctrina cristiana y la tradición. San Anselmo también desarrolló análisis sofisticados del lenguaje utilizado en la discusión e investigación de cuestiones filosóficas y teológicas. Destacando la importancia de centrarse en el significado de los términos utilizados en lugar de dejarse engañar por las formas verbales, y examinar la adecuación del lenguaje a los objetos de investigación, particularmente a la naturaleza divina. Además, en su trabajo, él discutió y ejemplificó la resolución de aparentes contradicciones o paradojas haciendo las distinciones apropiadas. Por estas razones, un título que tradicionalmente se le otorgó es el de Doctor en Escolástica , ya que su enfoque de los asuntos filosóficos y teológicos representan y contribuyen a la Escolástica Cristiana temprana medieval. El trabajo de Anselmo fue influyente para algunos de sus contemporáneos, y ha continuado ejerciendo influencia de diversas maneras sobre filósofos y teólogos hasta la actualidad.
El llamado “argumento ontológico” ha tenido numerosos críticos, defensores y adaptadores filosóficos o teológicamente notables por derecho propio, entre ellos San Buenaventura, Santo Tomás de Aquino, Descartes, Gassendi, Spinoza, Malebranche, Locke, Leibniz, Kant. , Hegel, y un número aún mayor en el último siglo, entre los que destacan Charles Hartshorne, Etienne Gilson, Maurice Blondel, Martin Heidegger, Karl Barth, Norman Malcolm y Alvin Plantinga. Sin embargo, los “argumentos” discutidos en esta literatura frecuentemente no son precisamente lo que se encuentra en los textos de Anselmo, y se ha desarrollado una considerable literatura que aborda ese mismo tema.
Los argumentos para el ser o la existencia de Dios forman solo una pequeña porción del considerable y complejo trabajo de Anselmo, y su influencia ha sido mucho más amplia y profunda que la originada en una línea perenne de investigación y discusión filosófica.
Pablo Aberlardo:
Abelardo se preocupa por llegar al conocimiento de la verdad. Para esto enuncia el siguiente principio: “La investigación se emprende con el estímulo de la duda, y por medio de la investigación se llega al conocimiento de la verdad”. Esta fórmula general esclarece el carácter problemático del pensamiento, tanto filosófico como teológico. La duda para Pedro Abelardo no es más que el punto de partida: no es obstaculizada sino un camino hacia la investigación. Pero se trata de una duda metódica, mediante la cual hay que someter el texto examinado de un filósofo, de un padre de la Iglesia o de la escritura a un control crítico o permanente.

Abelardo encuentra tres reglas para hacer una investigación, mediante la cual se puede llegar al conocimiento. La primera regla prescribe un análisis del significado de los términos del un texto, con todas sus implicaciones histórico-lingüísticas. Aparte de eso, Abelardo sostiene que “el entendimiento de un texto puede verse obstaculizado por el uso desacostumbrado de un término. La segunda regla prescribe la comprobación de la autenticidad del escrito tanto en lo que concierne al autor como en las eventuales corrupciones e interpolaciones textuales. Y La tercera regla indica que el examen crítico de los textos dudosos se lleve acabo haciendo referencia a los textos auténticos como elementos de comparación y se tengan en cuenta las eventuales retracciones y correcciones.
Abelardo invita a no renunciar jamás a la investigación crítica, sin embargo no vacila en subrayar los límites de nuestra mente para entender con plenitud las enseñanzas de los padres o de la Biblia.






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